La Cámara de Proveedores de Empresas Mineras de Salta (CAPEMISA) definió su conducción con un resultado contundente que marca algo más que una elección interna. La Lista Unidad, encabezada por Federico Russo, se impuso con 150 votos frente a los 77 obtenidos por la Lista Renovación, consolidando una diferencia clara en un proceso que registró 227 votos válidos y una participación elevada de socios.
El resultado no solo refleja una victoria electoral, sino también una validación del modelo de gestión que la actual conducción venía impulsando. Durante la campaña, el oficialismo hizo eje en la continuidad de una estrategia basada en la articulación con el sector público, el vínculo con las empresas mineras y el fortalecimiento institucional de la Cámara. La magnitud de la diferencia deja poco margen de interpretación: la mayoría de los socios optó por profundizar ese camino.
Ahora bien, el dato más relevante no está solo en los números, sino en el contexto. CAPEMISA llega a esta nueva etapa en un momento donde la minería salteña empieza a cambiar de fase. Con proyectos que ya pasaron de construcción a operación, el desafío para las pymes es otro: sostener competitividad, mejorar escala y lograr una inserción más estable en la cadena de valor. En ese escenario, la Cámara deja de ser un espacio de representación para convertirse en una herramienta estratégica.
En sus primeras declaraciones tras la victoria, Russo dejó en claro que el foco estará en ampliar el impacto del crecimiento minero sobre los proveedores locales. “Tenemos que trabajar todos en un clima de armonía, tirando para el mismo lado y escuchando también a quienes no acompañaron. Hay mucha frustración por el nivel de contratación en el sector, ahora tenemos que hacer que esto levante para todos”, señaló, marcando uno de los puntos más sensibles del ecosistema proveedor.
Ese es, justamente, el gran desafío que se abre. Más allá del respaldo electoral, la nueva conducción deberá responder a una demanda concreta del sector: que el crecimiento de la minería se traduzca en más oportunidades reales para las empresas locales. Esto implica no solo gestión institucional, sino capacidad de incidencia, acceso a información, mejora de competitividad y cumplimiento efectivo de esquemas de compra local.
La elección deja una señal fuerte hacia adentro del sector y también hacia afuera. CAPEMISA se consolida como un actor central dentro del entramado minero salteño, con legitimidad para sentarse a la mesa con el Gobierno y las operadoras. Pero al mismo tiempo, el resultado eleva la vara: con un respaldo tan claro, las expectativas también crecen. Y en una industria que acelera, el margen para no cumplirlas es cada vez más chico.