El proyecto Taca Taca dejó de ser solo una promesa geológica para empezar a jugar en la liga de los grandes movimientos financieros. First Quantum Minerals confirmó que presentará su adhesión al RIGI mientras actualiza su plan de inversión: de los US$ 3.600 millones originales pasará a un desembolso total de hasta US$ 5.250 millones.
La cifra no es cosmética. Responde a un nuevo informe técnico NI 43-101 que amplía reservas y proyecta mayor capacidad operativa.
Más cobre, más escala, más ambición
El estudio respalda el desarrollo como mina a cielo abierto con una capacidad inicial de procesamiento de 40 millones de toneladas anuales, con posibilidad de expansión a 60 Mtpa a partir del quinto año.
La producción promedio estimada durante la primera década alcanza 291.000 toneladas anuales de cobre, por encima de las 275.000 previstas en el informe anterior. También se suman 133.000 onzas de oro anuales, además de molibdeno, hierro y azufre.
Las reservas totales se estiman en 1.990 millones de toneladas con una vida útil de 35 años. El aumento del 13% en reservas probadas y probables refuerza el atractivo financiero del proyecto.
RIGI como pieza clave
La compañía planea presentar la adhesión al régimen en el primer semestre del año, junto con el informe de impacto ambiental. El mensaje es claro: Taca Taca necesita un marco de estabilidad fiscal y cambiaria para cerrar el modelo económico.
Ubicado a más de 3.500 metros de altura en la Puna salteña, a 55 km de la frontera con Chile, el proyecto es uno de los desarrollos cupríferos sin explotar más grandes del mundo.
Si logra ingresar al RIGI y avanzar en permisos, Argentina sumaría un actor de peso en el mapa global del cobre, en un momento donde la demanda vinculada a transición energética sigue empujando precios y competencia geopolítica.
Fuente: Latinmining con información de Econojournal