Salta decidió cambiar el tono —y la velocidad— en materia minera. El flamante secretario de Minería, Gustavo Carrizo, fue categórico al referirse al proyecto Taca Taca, que acumula más de seis años de evaluación ambiental: la provincia quiere resolver los expedientes pendientes de manera directa para no perder oportunidades de inversión estratégica.
Carrizo reconoció que existe una ventana de inversión limitada, especialmente por la vigencia del RIGI, que vence en junio del próximo año. En ese contexto, sostuvo que los procesos administrativos deben ser más eficientes y coordinados. “La documentación tiene que resolverse acá”, afirmó, dejando en claro que el nuevo enfoque apunta a acortar plazos sin bajar estándares.
El funcionario confirmó que ya mantuvo reuniones con los responsables del proyecto y que se definió una agenda concreta que incluye contenido local, control, fiscalización y aspectos ambientales. Además, adelantó que se realizará una visita técnica a la zona del campamento para verificar puntos considerados críticos dentro del estudio.
Carrizo también proyectó una mirada de largo plazo: señaló que Diablillos, de AbraSilver, ya entra en fase de construcción y que el verdadero futuro minero de Salta está en la exploración, especialmente en una Puna todavía subexplorada. La creación de una mesa de exploración minera busca justamente darle velocidad a ese proceso, sentando las bases del desarrollo provincial para la próxima década.