El proyecto Zafranal vuelve a poner en evidencia una constante en la región: el costo económico de la demora en inversiones mineras. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), Arequipa podría perder al menos seis puntos porcentuales de crecimiento entre 2026 y 2029 si el proyecto no avanza.
Con una inversión estimada en US$1.900 millones, Zafranal estaba llamado a incrementar cerca de un 20% la producción de cobre en la región, además de impulsar la actividad económica y el empleo.
El impacto no es solo productivo. Durante su construcción, el proyecto iba a generar más de 3.900 empleos directos y miles de indirectos, además de dinamizar cadenas de valor en logística, servicios y proveedores.
También hay un efecto menos visible pero igual de importante: la infraestructura. Proyectos de esta escala suelen arrastrar inversiones en energía y transporte que benefician a toda la región.
La conclusión es bastante directa: cuando un proyecto minero se retrasa, no solo se pierde producción. Se frena todo un ecosistema económico que depende de esa inversión.