Durante la madrugada del domingo, un grupo armado ingresó al predio del proyecto Rucalhue, en la región chilena del Biobío, y provocó un incendio que destruyó al menos 52 vehículos. El ataque, que dejó a dos guardias con lesiones leves, fue confirmado por Carabineros y se investiga como un hecho de violencia rural con motivaciones ambientales y territoriales.
La central hidroeléctrica Rucalhue, de 90 MW, pertenece a la empresa chilena Rucalhue Energía, controlada por la estatal china CWE. La obra implica una inversión de US$ 240 millones y busca sumarse al sistema de generación del Biobío, junto a centrales como Ralco, Pangue, Angostura y Palmucho.
El hecho ocurre poco después de que la Corte de Apelaciones de Concepción rechazara dos recursos judiciales presentados por comunidades mapuches y pehuenches, que alegaban falta de consulta previa y daños ambientales. Aunque el proyecto contaba con resolución ambiental desde 2016, su construcción había estado paralizada por la presencia de especies protegidas como el guindo santo y el naranjillo.
La aprobación de los planes de manejo por parte de CONAF en 2023 habilitó finalmente el inicio de obras, pero también reavivó la oposición. El ataque suma tensión a un conflicto que combina intereses energéticos, territoriales y ambientales en una de las zonas más complejas del sur de Chile.
Fuente: Latinmining con información de Reporte Minero