Argentina
01 de Junio de 2026

Vicuña apuesta por una infraestructura binacional y redefine la integración minera entre Argentina y Chile

El megaproyecto de cobre, oro y plata avanza sobre un esquema de logística compartida que podría convertirse en un modelo para la minería de ambos países.
Vicuña apuesta por una infraestructura binacional y redefine la integración minera entre Argentina y Chile

El Distrito Vicuña continúa consolidándose como uno de los desarrollos mineros más ambiciosos del mundo, pero el verdadero diferencial del proyecto empieza a aparecer más allá de sus recursos minerales. La iniciativa impulsada por Lundin Mining y BHP avanza sobre un modelo de infraestructura compartida entre Argentina y Chile que podría redefinir la forma en que se desarrollan los grandes proyectos cordilleranos en las próximas décadas.

Con una inversión estimada en US$18.000 millones y una producción proyectada de 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata anuales durante sus primeros 25 años, Vicuña ya figura entre los proyectos mineros más importantes del planeta. Sin embargo, la escala de los recursos es apenas una parte de la historia.

El desarrollo contempla una integración progresiva de los depósitos Josemaría y Filo del Sol mediante una estrategia secuencial que busca optimizar inversiones y reducir riesgos. La primera etapa estará concentrada en Josemaría, mientras que fases posteriores incorporarán mineral oxidado y sulfurado proveniente de Filo del Sol, ampliando gradualmente la capacidad de procesamiento.

Pero el elemento más innovador aparece en la logística. La compañía evalúa combinar infraestructura argentina y chilena para aprovechar las ventajas competitivas de ambos países. Del lado argentino, proyectos como el Corredor Norte y la Interconexión Eléctrica en Alta Tensión aparecen como obras estratégicas para habilitar el desarrollo. Del lado chileno, la disponibilidad de puertos de aguas profundas y la posibilidad de incorporar agua desalinizada desde el Pacífico se transforman en factores clave para la operación.

Todo esto se apoya en el Tratado de Integración y Complementación Minera entre Argentina y Chile, uno de los marcos jurídicos más avanzados del mundo para el desarrollo de proyectos transfronterizos. La combinación de infraestructura, recursos y cooperación regulatoria permite pensar por primera vez en un verdadero distrito minero andino integrado.

Más allá de Vicuña, la señal es mucho más amplia. La minería moderna ya no compite únicamente por recursos geológicos. La disponibilidad de energía, agua, caminos, puertos y conectividad empieza a definir qué proyectos avanzan y cuáles quedan rezagados. En ese escenario, Vicuña podría transformarse en el primer gran caso donde Argentina y Chile construyan competitividad minera de manera conjunta, aprovechando fortalezas complementarias a ambos lados de la cordillera.


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